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octubre 10, 2022

mejor final

¿Qué clase de ritual es quemar tus viejas botas al final del Camino y esparcir sus cenizas por el mar?

Task

Campaña de notoriedad de marca

  • Client

    3dids / Aranda, tierra de calzado

  • Impactos

    +3.000.000

  • Formatos

    vídeo, marketing directo, rrpp

Por el Cabo Finisterre pasan a diario miles de personas, especialmente turistas y peregrinos llegados de diferentes partes del mundo, que, después de muchos días y todavía más kilometraje en sus pies, alcanzan al fin la última etapa de su gesta.

Un trayecto cargado de experiencias, que en muchas ocasiones va ligado a promesas y retos personales: desde el que decidió dejar el tabaco hasta quién rinde homenaje a un ser querido. Y es que el Camino de Santiago si algo tiene es un alto componente físico pero también emocional. Por eso, cuando muchos de los caminantes alcanzan ese kilómetro 0.0, encuentran en él, además del idílico paisaje del ‘fin de la tierra’, la liberación del objetivo conseguido.

Son muchas las historias que se entrecruzan en un mismo espacio y también diferentes las formas de dejar constancia de ese reto cumplido: unos miran al cielo, otros hacen una videollamada… pero desgraciadamente, todavía son muchos los que sienten la necesidad de dejar vestigios de su paso por allí: palos, conchas, fotos, recuerdos… pero sobre todo sus botas o restos de ellas. Porque hay quien todavía cree que quemarlas y esparcir sus cenizas por el mar obedece a un ritual ancestral de la cultura jacobea.

Un despropósito que amenaza el entorno natural (raro es el año que no
acuden los bomberos a sofocar conatos de incendio) y al que curiosamente decidieron poner fin unos zapateros: la Asociación de fabricantes de calzado de Aragón, por cuyas tierras discurre también parte del Camino.

Porque, al final, la lucha contra el fuego empieza por pequeños gestos como éste, y precisamente en la Comarca aragonesa del Aranda lo saben:

 

en el último año han visto arder miles de hectáreas de sus montes y dos de sus fábricas de zapatos más importantes.

Por eso han decidido donar un par de zapatos nuevos a cada peregrino que decida no quemar sus viejas botas y depositarlas en un colector habilitado junto al mojón del km 0.0.

Además de estrenar calzado, los participantes recibirán en casa una bolsita con unas cenizas simbólicas de sus botas, a partir de los restos reciclados de éstas, para su gesta siga siendo eterna pero mucho más sostenible.

 Para gestionar el trueque solamente tenían que entrar a mejorfinal.com y registrar la entrega: datos personales, número de pie y dirección postal.

‘Buen camino, mejor final’ no sólo sirvió para presentar en sociedad y poner en el mapa a los fabricantes de calzado de Aragón: también para ayudar a atajar un problema medioambiental. Galicia y Aragón, unidas por una buena causa, generando sinergias positivas entre instituciones, empresas y personas, como Insertega (gestión de residuos textiles), el Hotel O Semáforo y el propio Concello. Paralelamente se puso en marcha una acción comercial, y de social selling a través de Linkedin, encaminadas a captar nuevas marcas de calzado, tanto españolas como internacionales, interesadas en trabajar con las empresas de la comarca del Aranda.

La campaña pronto generó una gran expectación y repercusión, entre peregrinos, visitantes y medios de comunicación, colándose en informativos de tele, magazines de radio; prensa local, nacional y especializada. Un ejemplo más de cómo una campaña puede trascender y convertirse en parte de la solución a un problema cultural y social.

si te ha gustado, ya sabes.

*Audios de wasap no, por favor.