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wow!balance, the incrdible board

Era la primera vez que veíamos uno de esos [subrayar]hoverboards[/subrayar] eléctricos en persona, y casi mejor habría sido habernos [subrayar]citado vía Skype.[/subrayar] Imposible no pedirle al cliente que nos dejara probarlo. Es imposible no haber comido suelo a la primera. Lo peor, como cuando [subrayar]disparabas en la feria[/subrayar], es que cuando le estás pillando el punto al asunto, te tienes que ir. Sí, [subrayar]somos como niños.[/subrayar]

Hacía tiempo que no gritábamos tanto, entre exclamaciones fisiológicas, blasfemias varias y gallos rotos, a lo José Ángel De La Casa. Aunque para roto el de los [subrayar] vaqueros.[/subrayar] Y éstos ya no se arreglan [subrayar]planchándole una rodillera.[/subrayar] Mejorando los números de [subrayar]Tony Hawk.[/subrayar] Por eso, qué mejor concepto en el que apoyarse, para desarrollar el [subrayar] branding,[/subrayar] que en las [subrayar]expresiones emocionales[/subrayar], basadas en la experiencia de producto: yiha! yeah! wow! y otras más castizas, como hos… p… jod…!

Y es que no hay palabras más urbanas y descriptivas que las [subrayar] onomatopeyas, ja![/subrayar] Ni lenguaje más internacional, ¿okay bro? Porque [subrayar] un bostezo suena igual[/subrayar] aquí que en Brooklyn. Lo mismo sucede con los batacazos de [subrayar]Batman[/subrayar] o los ‘Kabooom’ originados de los Kame-Hame de Goku. Tsss!

Ya os podéis imaginar lo que disfrutamos [subrayar]bautizando[/subrayar] cada modelo de Wow!Balance.

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