PRIMER APELLIDO

Romacho es una de tantas empresas españolas que toman su nombre del apellido familiar. Como Osborne, Tous o Recambios Rodríguez. Una saga que, como marca, se remonta varias décadas atrás, cuando Antonio Romacho, padre, decidió abandonar la vida agraria para abrir una tienda de electrodomésticos en Guadix, una localidad de Granada, que vio cómo de la mano de aquel hombre llegaban al pueblo los primeros televisores y ordenadores.

Con los años, Romacho se ha convertido en un referente ya no sólo allí sino en toda la comarca: ha diversificado su negocio con nuevas tiendas, de muebles e incluso con una tienda online. Romacho patrocina equipos de fútbol infantil, competiciones deportivas y apoya actividades culturales, estrechando todavía más el vínculo con su comunidad local. Es justo eso que todas las grandes multinacionales añoran: una empresa cercana, en la que te tratan como a uno más de los suyos. En Guadix todos conocen Romacho y a los Romacho.

No es difícil pasear por la calle y cruzarse algún furgón rotulado con su logo, o a algún mozo ataviado con un chaleco de la empresa, tratando de hacer subir un sofá ‘chaiselongue’ por las escaleras a un cuatro piso sin ascensor. Romacho está presente en el día a día de una ciudad en la que la ‘R’ forma ya parte de su simbología. Un primer apellido que para la familia lo es todo.

Precisamente por eso quisieron detenerse y reflexionar. Cuestionarse por qué, todavía en pleno siglo XXI, damos por hecho que el apellido del hombre deba ir por delante del de la madre, especialmente cuando son ellas quienes cargan con la parte más dura de la paternidad. De por qué sigue siendo más importante uno que otro. De por qué la tercera generación es Romacho y no García. Un vídeo aparentemente corporativo que en realidad esconde, al final, un homenaje a su esposa, Rocío, con motivo del día de la madre.

 

 

 

 

 

Referencias en los medios:

Público

Cadena SER

El Accitano

Andalucía Directo

Marketing Directo

El Publicista

La Publicidad

AdLatina